jueves, 8 de abril de 2010

Rumbo al Cielo!!!

Saliendo a toda velocidad por la autopista Ramiro Prialé, vemos como paulatinamente el cielo color cemento barato de Lima se va absorbiendo en el espejo retrovisor del carro, para dar pase a los primeros rayos de sol, que nos muestra el cambio climático que podemos vivir dentro de la misma ciudad capital. Al finalizar la autopista Prialé desembocamos como un huracán alocado por la asfixiante urbanidad y estresante vida rudimentaria que fluye en los caminos; en la avenida Las Torres, las cuáles tenemos dos opciones a tomar:

• La primera, hacia el lado izquierdo de dicho nos conduce hacia el complejo arqueológico de Cajamarquilla, más que todo es una ciudad de barro, que por la zona marginal (he invadida por cierto) que se encuentra no es recomendable ir solo, de preferencia asistir en grupos masivos como prevención. Hay una pequeña parte que se encuentra conservada, pero en sí sólo podemos ir apreciar como el ciudadano, el peruano en sí, depredamos nuestro legado histórico, para cerrar el floro, socio-cultural.

• La segunda, nos lleva a cruzar el puente Huachipa, transcurrir en medio de alboroto comensal por las puertas de diferentes restaurantes de comida típica, así como por el parque zoológico, para darnos como parada en ascenso al Km. 20 de la Carretera Central.

A una velocidad promedio de 80 km/H (en realidad es la única parte que la carretera te permite ir a esa velocidad), en unos 7 minutos a más tardar estaremos pasando por la entrada (lado izquierdo) al populoso y pujante distrito de Huaycán, puerto de ingreso también, por la misma carretera, con el distrito de Chaclacayo que en menos de 10 km nos conecta con la zona residencial Huampaní, que para muchos de mi edad concentra los paseos y visitar aquel populoso centro recreacional donde mismo coyote suelto daba rienda suelta a mis alas agitadas de niño incomprendido y juguetón, chamusqueando las patas entre los árboles y corriendo con ráfagas de viento estrellándose en mi rostro. Volvamos a la carretera…

Automáticamente, después de cruzar dos grifos recomendables por la calidad de la gasolina que brindan, llegamos al alicaído puente Los Angeles. De ahí parte una bifurcación, de frente sigue camino hacia el suburbio de California (nombre curioso para un lugar en el Perú y en especial si es afuera de la metrópolis), y girando a la izquierda, cruzando el mismo puente, comienza una subida constante en ciertos tramos, ligera en otros, para alcanzar el Km. 32 de la Carretera Central a la ciudad de Chosica (800 msnm). Antiguo “balneario” de la aristocracia limeña allá por los lejanos años 40, 50, 60 y no sé cuantos más. Es recomendable proveer de alimentos y toda clase de insumos para nuestro destino que se encuentra, desde ese punto, a una 1 hora y 20 minutos promedio para llegar al lugar que conoceremos, se recomienda para unas próximas rutas utilizar la ciudad de Chosica como punto de partida para nuestros viajes, tales como:

• Salida hacia Marcahuasi (Pasando por Santa Eulalia). El parque Echenique es el punto en el cual parten colectivos hacia distintos lugares: Matucana, San Mateo, Cocachacra, San Damián, San Pedro de Castas, San Juan de Iris, etc.

Lentamente, por el tráfico asfixiante de la avenida vamos cruzando la ciudad de Chosica, cuando la antigua Central Hidroeléctrica de Moyopampa nos indica que la provincia de Lima ha llegado a su fin. Un inmenso portal nos aventura a recoger palmo a palmo, con un clima de por sí, ya cambiante y refrescante a la provincia de Huarochirí. Cruzamos raudamente el puente Santa Eulalia (después de haber pasado por el desvío a este distrito), y nos internamos a un paisaje cada vez más penetrante, cada vez fresco y verdoso; con un aire suave que recorre por nuestras fosales y nos hace reflexionar que a un paso, a unos Kilómetros, a unas pocas horas, puedes salir de ese infierno urbanístico y emprender el viaje hacia el valle de la cuenca del río hablador, que circula por las faldas de los cerros desolados de los alrededores de la gran metrópoli.

Una vez cruzado el puente Santa Eulalia, comienza un lento ascenso por una carretera ancha y sinuosa, donde ambos márgenes comienza aparecer diversos clubes de esparcimiento, mientras el sol calcina con mayor fuerza sobre nuestros hombros. Un dato adicional para resaltar, es que una vez cruzado el puente Santa Eulalia, al lado izquierdo volteando en dirección horaria, comienza el camino hacia el distrito de Ricardo Palma, que cuenta con centros de esparcimiento para pasar un lindo domingo amical, con su buena parrillada de por medio.

Avanzando con un poco más de velocidad pero con mayor precaución y rápidamente la línea ferrea del tren nos hace notar del ascenso abrupto que vamos sintiendo. De los 800 msnm (Chosica) estamos llegando en poco kilómetros a 1100 msnm, donde se ubica la garita de control de Corcona, lugar donde cruzaremos previo pago de peaje (S/.7.50 nuevos soles para autos) para soltar un poco las piernas y renovar fuerzas para el lugar donde tenemos que llegar.

Pasamos el pueblo de Corcona y unos 10 kilómetros en una subida cada vez más precipitada, llegamos al poblado de Cocachacra (Km.50), lindo lugar con diversos centros de esparcimientos, ubicado a 1250 msnm, al margen derecho del río Rímac, encuentras diversos lugares para pernoctar en caso se decida dar un receso, esto para el caso de los viajes largos que se decide realizar. Asimismo, este pueblo es el punto de partida hacia San Damián (3100 msnm), pintoresco pueblito ubicado en las alturas de la serranía limeña en la cuenta alta del río Lurín, ha 60 kilómetros por carretera sinuosamente asfaltada.

Continuando nuestro recorrido, la carretera va circulando de manera zigzagueante por la falda de los cerros que lo rodean, provocando mayor cantidad de subidas y curvas cerradas, para lo cual se recomienda tener la precaución del caso, pues en los meses de diciembre a abril, en este tramo de la vía se presentan constantes precipitaciones y huaycos que obstaculizan la vía, por esa la temporada recomendable para manejar por esta ruta (22N) es desde los meses de Mayo hasta el mes de Noviembre.

Cada vez la exigencia del vehículo y la pericia del conductor se va relatando conforme circulan por las estrechas faldas de los cerros, sin embargo después de sortear una serie de puentes y túneles llegamos al pueblo de Tornamesa, con no más de 100 habitantes, dedicado a la fruticultura ya aproximándonos a los 1400 msnm, donde el clima ha sierra va abordando de manera colosal los paisajes que encierra esta misteriosa dama llamada Carretera Central.

Una vez pasado por el pueblo Tornamesa y saliendo por el puente Verrugas, se aproximan los primeros 20 kilómetros de fuerte camino en toda la ruta. Llegaremos hasta la fábrica de hidorcarburos, donde ahí tomaremos la llamada “Curva de la Muerte”, una suerte de curvas en U en fuerte subida en cada volteada que merece tomar medidas antitemerarias para evitar alguna colisión, en especial, por los camiones o buses que invaden el carril contrario.

Rápidamente, pasado este punto, llegamos al Km.65 donde se ubica la entrada al pueblo de San Jerónimo de Surco (2200 msnm). Lindo y pintoresco pueblo perteneciente a la provincia de Huarochirí, donde se puede degustar de la gastronomía de la zona, como pachamanca, el cuy, sancochado, caldo de cabeza. Es increíble pensar, que a casi dos horas de Lima podamos encontrar este tipo de pueblitos tan lindos y pintorescos con costumbres tan distintas que solo es cuestión de tener la información adecuada, los medios necesarios y las ganas de conocer un nuevo ambiente.

San Jerónimo de Surco es el punto de partida para los amantes de los deportes de aventura como el trekking o el ciclismo de montaña, de aquí parten caminatas hacia la Catarata de Huanano o hacia la Catarata de Pala Kala, esta última de alta complejidad pues se necesita un entrenamiento previo y una resistencia adecuada para la exigencia de la ruta. Caminar hasta esas cataratas toma unas 7 horas promedio en ir y venir. Se recomienda acampar en la misma catarata y realizar el viaje de retorno al día siguiente de su llegada. En verdad, es una experiencia que no dejará de olvidar, y que profundizaremos en los próximos post.

Los siguientes 10 Km., serán sólo puro subida de manera cada vez más pronunciada, y que elevará su complejidad conforme la carretera llegue a coronar su punto más alto: El Abra de Anticona, Ticlio (4818 msnm). Pero al asomarse al Km.75, después de sortear curvas y puentes, llegamos a la ciudad de Matucana (2500 msnm), capital de la provincia de Huarochirí, cuenta con más de 2500 habitantes y encuentras los servicios primordiales, como luz, agua, telefonía, comisaría, puestos de salud, Internet, abarrotes, servicio de cable, entre otros.

Matucana, es un pueblo de la sierra limeña que conserva sus balcones, su iglesia, su palacio municipal, su estación de tren, en perfecto estado desde épocas de la colonia, que el aventurero puede conocer sin ningún costo adicional. Recomiendo comprar carne en Matucana, ¿carne? Se preguntará Usted querido aventurero, este lugar posee un camal donde venden una buena carne y lo mejor a un bajo precio, por ejemplo, si el Kilo de carne cuesta en los mercados de Lima S/.10.00 soles, en Matucana lo encontrará a S/.5.00 soles promedio, la proporción es de casi 50% promedio, dependiendo del puesto de confianza donde compre. Unos Kilómetros siguiendo de frente y evadiendo la entrada a Matucana, se encuentra la urbanización llamada Nuevo Matucana donde el pueblo ha ido creciendo y dónde se ha construido su estadio municipal, siendo el equipo Atlético Minero oriundo de la zona.

La plaza de Armas de Matucana es el punto de partida final para llegar a nuestro destino. Surcamos de manera sigilosa las pequeñas y estrechas callecitas de la ciudad, de izquierda a derecha de manera ascendente de forma abrupta hasta llegar una pequeña colina donde podrá divisar el mapa del Departamento de Lima, pintado de forma pintoresca por los pobladores de la ciudad y divisar las hectáreas de cultivo que conservan en estado de producción en la ciudad.
Cada paso más mostrando nuestra exigencia física, por lo tanto nos detenemos en el control para el ingreso al lugar que tenemos como destino, por lo general cuesta S/.2.00 nuevos soles y llega a subir hasta S/.5.00 nuevos soles los días feriados. A partir de este punto, comienza un ascenso muy fuerte por un camino de trocha en momentos destinado para sólo una persona, con curvitas que van bordean la cima de la montaña que tenemos que pasar. Sin embargo, luego de una hora y algo más de caminata, llegamos a nuestro destino, de manera majestuosa nos hace el saludo con su ensordecedor y refrescante sonido: “Las Cataratas de Antakallo”.

Las Cataratas de Antakallo se encuentran a 2900 msnm, a una hora y media de Matucana por camino de trocha para una sola persona, valiendo la pena ver tremendo tobogán natural diluyendo misma lágrimas a chorro de una virgen milagrosa, que llena de agua cristalina la alegría que colinda a los alrededores pastoriles. En feriados, muchos limeños caminan hacia ese punto para acampar, para pasarla bien, para refrescarse, para tomarse una foto o tirar a la pequeña lagunita que forma la cascada al monguito del grupo. Buen lugar, para ver el paisaje bucólico, para sentir la fuerza y el sonido interminable del agua; los más osados practican su escalada en rocas, los más observadores toman fotos y descansan sobre una piedra, y los más ociosos mojan su cabecita y saltan de alegría el haber logrado un triunfo físico en sus vidas ante tan hermoso paraje.

Hemos llegado de esta forma al Cielo.

Venga, viaje, sude un poco y vea una de las hermosas y cercanas que tiene el departamento de Lima. A casi 3 horas de Lima aventurero, otras quedan un poco más, conózcalas antes que el calentamiento global o el mismo hombre la termine de matar!!!

Buen Viaje!!! A Volar…!!!

1 comentario:

  1. Pronto el camino hacia el Huanano y Pala Kala!!! Prometo poner fotos!!!

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